Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de febrero de 2023

Roma soy yo (Santiago Posteguillo)

Aunque mi devoción por los libros de Santiago Posteguillo no es la que era, sus novelas siempre tendrán un hueco en mis estanterías (de hecho ahí están, y cuentan con el súper poder de atraer el polvo como ningún libro. Gracias, Santiago). En cualquier caso,  reconozco que cuando me detengo en los pasillos de novela histórica de las librerías todavía hoy me acaricio el bigote un buen rato, con parsimonia y sin parar de asentir, frente a esos libros que parecen titularse Santiago Posteguillo. Lo digo porque las letras del nombre del autor suelen ser gigantes. SANTIAGO POSTEGUILLO. Así lo pone, para ciegos, por si alguien no tiene claro qué es lo realmente importante. ¿Y el título de la novela? Bueno, si uno se fija también lo pone. Pero, ¿a quién le importa?

Fue hace unos quince años cuando el autor de Valencia nos deleitó a todos con su primera trilogía, aquella que narraba la vida de Escipión el Africano, el gran vencedor sobre Aníbal en Zama (no me lo confundáis con el del equipo A, que también era buen chaval pero ese era otro). Recuerdo leer sin pestañear páginas y páginas de épicas batallas, escaramuzas, traiciones, emboscadas e intensas discusiones en el senado de Roma. Fue para mí un viaje al pasado que me aficionó para siempre a la historia de la Antigua Roma. 

Posteguillo era bueno, muy bueno, y tuvo tanto éxito que fichó por la editorial Planeta (y ganó dinero). Escogió con acierto otra figura histórica, Trajano, y escribió una trilogía sobre el emperador hispano. El autor volvió a tener éxito y era cada vez más famoso. Y sus libros se vendían sin parar (y ganaba más dinero, sin parar también). Quizá por eso, y porque lo hacía muy bien, Posteguillo ganó en 2018 el Premio Planeta con la novela "Yo, Julia", obra que nos acercaba a la figura de Julia Domna, emperatriz de Roma. Santiago Posteguillo había pasado de ser un autor casi desconocido a ganar el Premio Planeta en apenas diez años (y a tener mucho más dinero, merecidamente también).

De modo que, terminada su bilogía sobre Julia Domna, el escritor valenciano se decidió por fin a acometer su proyecto más ambicioso, aquel que sus fans más acérrimos le habían reclamado durante tanto tiempo. ¿Para cuándo algo sobre Julio César?, le decían a menudo. Pues bien, ese momento ya ha llegado. "Roma soy yo" es la primera entrega de una nueva saga de, como mínimo, cinco novelas sobre Julio César. Y a pesar de todo lo que se ha escrito ya sobre el famoso dictador de Roma, el autor de Valencia tiene claro que él sí tiene cosas que decir sobre César. Y mi bigote y yo nos alegramos.

¿Y qué tal está la primera novela de la saga? Pues muy entretenida, como todos los libros de este autor.

Juicios en la Antigua Roma


Roma, año 77 a.C. El cruel senador Dolabela va a ser juzgado por corrupción, pero ha contratado a los mejores abogados, ha comprado al jurado y, además, es conocido por usar la violencia contra todos los que se enfrentan a él. Nadie se atreve a ser el fiscal, hasta que de pronto, contra todo pronóstico, un joven patricio de tan solo veintitrés años acepta llevar la acusación, defender al pueblo de Roma y desafiar el poder de las élites. El nombre del desconocido abogado es Cayo Julio César.

Santiago Posteguillo.
Como se lee en la sinopsis, el tema principal de "Roma soy yo" es el juicio contra el senador Dolabela. Julio César tuvo la ambición y los arrestos necesarios para llevar la acusación contra uno de los tipos más poderosos de una Roma polarizada en dos bandos: los optimates y los populares. Los primeros eran los senadores más conservadores, quienes querían mantener el poder, el dinero y los privilegios en manos de unas pocas familias. Los segundos, los llamados populares, abogaban por una apertura y una diversificación de tierras y riqueza. Como se sabe, Julio César destacó en el bando de los populares, y la novela nos viene a contar cómo se dio a conocer ante el pueblo de Roma: con ese gran juicio contra Dolabela.

En lo histórico, la novela está bien porque nos permite comprender la Roma de aquellos años. Conoceremos a Cayo Mario y sus mulas (no veáis las mulas cómo pinchaban con el gladio, qué mala leche tenían), asistiremos a la batalla de Aquae Sextiae, veremos al dictador Sila haciendo de las suyas, medrando y sobornando sin parar (menuda pieza, este Sila). Y muchas cosas más. Pero sobre todo, "Roma soy yo" insiste en una ciudad en constante crecimiento y polarizada en esos dos bandos, los optimates y los populares, lo que resulta crucial para entender la figura de Julio César. 

Varias líneas temporales


Por tanto, la primera novela de esta nueva saga es una especie de introducción, pero no por ello deja de ser entretenida. Todo lo contrario. Santiago Posteguillo es, ante todo, un gran contador de historias, y en "Roma soy yo" vuelve a lograr mantenernos enganchados a la lectura. Lo consigue con capítulos llenos de conflicto, suspense y alguna que otra sorpresa. Y como siempre, con un lenguaje preciso, limpio y directo, lo que nos permite pasar páginas y páginas sin pestañear.

El otro punto fuerte de la novela es su estructura. Como decía arriba, el tema central del libro es ese juicio contra Dolabela, pero Posteguillo también toca otros temas que tuvieron lugar años antes de ese juicio. La novela tiene continuos flashbacks que, lejos de alejarnos de la narración, consiguen engancharnos todavía más a la trama. En "Roma soy yo" encontramos flashbacks, sí, e incluso flashbacks dentro de los propios flashbacks, algo así como lo que hacía Nolan en su película Origen (porque si fuera como en Tenet ya sería otro cantar, ejem) pero en versión Antigua Roma. Y Posteguillo lo hace bien, de manera natural, pues nada chirría en este sentido y todo parece fluir. Doy por hecho que el autor de Valencia ha introducido esos saltos en el tiempo tras una larga y exhaustiva planificación. Y se agradece, porque la novela se lee de tirón a pesar de tanto flashback.

¿Personajes que adivinan el futuro?


El gran Julito César.
Solo tengo dos pegas con "Roma soy yo". La primera, y es algo que viene siendo habitual en las novelas de Posteguillo: los buenos son muy buenos y los malos exageradamente malvados. Por ejemplo, Julio César es valiente, comprensivo, inteligente, responsable y enamorado de su mujer. Y aunque es verdad que se equivoca un par de veces, enseguida dialoga y admite sus errores. ¿Sería así el auténtico dictador de Roma? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero cuesta imaginarlo. En cualquier caso, otorgaré a Posteguillo el beneficio de la duda, pues también creó a Escipión como un joven valiente e idealista en Africanus y en las posteriores entregas el personaje se tornó más interesante gracias a su evolución. Veremos qué pasa con César.

Mi otra pega con "Roma soy yo" son esos guiños que Santiago Posteguillo hace a los lectores que ya conocen la historia de Julio César. Me refiero a comentarios parecidos a "un día ser tan magnánimo te costará caro" (hecho por la madre de César refiriéndose a que perdonó a sus rivales de la guerra civil y posteriormente fue asesinado por éstos), o "tú eres como yo, y aunque ahora no lo veas, terminarás siendo como yo" (dicho por Sila, refiriéndose a que César también terminará siendo dictador algún día). Las frases no son literales, pero vienen a ser algo así. Y me chirría porque encontramos ese tipo de comentarios demasiado a menudo. Tanto, que da la impresión de que los personajes de la novela tienen la capacidad de adivinar el futuro. Y claro, esto termina siendo inverosímil.

Con todo, "Roma soy yo" es una novela cuya lectura se disfruta. Es entretenida, tiene acción y el juicio contra Dolabela resulta interesante. Y a pesar de tener continuos saltos en el tiempo, uno nunca se pierde. Los puntos fuertes del libro son su estructura y la capacidad de enganchar de Posteguillo, con ese lenguaje preciso y directo que lo caracteriza. Lo malo es que los personajes no son demasiado redondos y que ese exceso de guiños puestos en boca de personajes de la época de César terminan siendo poco creíbles.

Tres bigotes y medio para "Roma soy yo".


martes, 19 de abril de 2022

Ocho libros que quiero leer este año

Parece que 2022 acaba de empezar y dentro de nada entramos en mayo. En apenas ocho meses estaremos otra vez atragantándonos con las uvas y celebrando que nos queda un año menos para morir. O que aún seguimos vivos, pensarán los que no son tan cenizos como yo. El caso es que nos plantearemos nuevos y firmes propósitos que el año que viene no cumpliremos, pero hasta entonces tendremos tiempo para, entre otras cosas, leer unos cuantos libros.

Últimamente me he dedicado a leer a Stephen King y Joe Abercrombie, dos autores que no necesitan presentación. De Stephen King leí Joyland (mi reseña) y La Tienda (mi reseña). En cuanto a Joe Abercrombie, os hablaba hace poco de Un poco de odio (mi reseña) y El problema de la paz (mi reseña), primera y segunda parte de la trilogía La Era de la Locura. Ahora mismo estoy con el tercero y me está encantando, ya sabéis que es uno de mis autores favoritos. Pero ¿con qué me pongo cuando termine esta trilogía?

He creado un listado de libros que quiero leer este año. Casi todos son de fantasía y se me ha colado algo de novela histórica y otro poco de terror. Son ocho libros, uno para cada mes, y la verdad es que tienen todos una pinta buenísima. Vamos con ellos.

La sabiduría de las multitudes (Joe Abercrombie)

Mi lectura actual. Como os decía, es la tercera parte de la trilogía La era de la locura, de Joe Abercrombie, y me esta´gustando mucho ¿Pero cómo? ¿Que no habéis leído todavía al autor inglés? Pues ya estáis tardando. Fantasía oscura y sangrienta, pesimismo y humor sarcástico. Personajes memorables y frases lapidarias. Lecciones de vida. Grimdark, en definitiva. Como diría Logen, "hay que ser realistas". Pero si queréis saber más, por aquí os dejo el artículo que escribí explicando por qué hay que leer a Joe Abercrombie.

El caballero de los siete reinos (George R. R. Martin)

El señor barbudo de Juego de Tronos ha escrito más cosas además de su famosa saga Canción de Hielo y Fuego. Cosas como relatos de terror y ciencia ficción o novelas ambientadas en el mundo de Poniente pero en otra época. El caballero de los siete reinos es una de esas obras. Son tres cuentos que narran las aventuras del caballero errante Dunk y su escudero Egg y que suceden cien años antes que Juego de Tronos. Casi cuatrocientas páginas de fantasía medieval con duelos, sangre y aventuras. No puedo esperar a leerlo.

Filos mortales (Joe Abercrombie)

Una antología de relatos que transcurren en el Círculo del Mundo, el universo sangriento y despiadado creado por Joe Abercrombie. El escritor inglés nos cuenta más sobre personajes como Glokta, Logen Nuevededos, Curnden Craw, Shevedieh la ladrona y Javre. Muy interesante si queréis conocer el pasado de Sand dan Glokta cuando era un joven y diestro espadachín y aún no se había convertido en un tullido y desdentado torturador; o si queréis conocer a Logen Nuevededos cuando aún era amigo de Bethod, el padre de Calder y Scale que quiso unir todo el Norte. Un libro para los fans de Abercrombie.

La mejor venganza (Joe Abercrombie)

Y más de Abercrombie. Me he propuesto ponerme al día con el autor inglés y a La mejor venganza aún no le he hincado el diente. Tiene buena pinta, y eso que he escuchado opiniones de todo tipo sobre este libro: unos dicen que no es el mejor de Abercrombie, pero también hay quienes se declaran fans acérrimos de esta obra. La Mejor Venganza nos cuenta la historia de Monza Murcatto, la Serpiente de Tailins, a quien un día traicionan y decide vengarse. Y ya está. 

Vale, ya sé que no es el argumento más original del mundo, pues la venganza es un tema tan viejo como la historia del ser humano, pero eso es lo de menos. Lo bueno es la manera de narrar de Abercrombie, los personajes y los chorros de sangre que nos aguardan en esta novela. Estoy seguro de que se trata de una lectura peliaguda, lo que la convierte en una novela interesantísima. Por lo que he leído en la trilogía de La era de la locura, la Serpiente de Tailins es una mujer de armas tomar. Veremos.

Tierras rojas (Joe Abercrombie)

Y con esto ya estaría al día con el escritor de Lancaster. Seguiremos los pasos de Shy Shur, quien tendrá que rescatar a sus hermanos con solo dos bueyes y su padre adoptivo Lamb. Se tendrá que aliar con Nicomo Cosca, un personaje clásico de la obra de Abercrombie, y su abogado Temple. Leo por ahí que es una novela coral, con muchos personajes, y que no hace falta haber leído otros libros del autor para disfrutarla. Un western pero con espadas. Tiene muy buena pinta.

Roma soy yo (Santiago Posteguillo)

Santiago Posteguillo fue mi autor favorito durante años gracias a su trilogía sobre Escipión. Su manera de narrar sencilla y visual y su capacidad para recrear batallas me engancharon como ningún libro había conseguido hasta entonces. Devoré prácticamente todo lo que publicó el autor de Valencia y me interesó la historia de la antigua Roma, un mundo apasionante. Posteguillo ya ha publicado novelas sobre Escipión, Trajano y Julia Domna, y ahora es el turno del romano más famoso de la historia: Julio César.

Roma soy yo es el primero de una saga sobre Julio César. Posteguillo no pretende publicar uno o dos libros sobre este gran personaje, sino entre seis y ocho tomos. Al fin y al cabo, Julio César da mucho juego: Posteguillo tendrá que hablar de los inicios de César, de la guerra de las Galias, de la guerra civil, de lo sucedido con Cleopatra, de su muerte apuñalado en el senado. En fin, de muchas cosas. Dice el novelista de Valencia que es su gran proyecto y que ahora por fin está preparado para acometerlo. Estamos de enhorabuena, pues tenemos Julio César para rato. A disfrutarlo.

El arcano y el jilguero (Ferrán Varela)

Tengo una deuda pendiente que espero saldar este año con Ferrán Varela. Confieso que aún no he leído nada de este escritor de Barcelona, y eso que he me han llegado opiniones muy buenas sobre sus libros: que es fantasía de la buena, que es grimdark, que tiene una imaginación desbordante, que sus personajes son geniales... En fin, que tengo que leerlo ya.

El arcano y el jilguero es una novela de fantasía oscura que nos cuenta las andanzas de Mezen el Ariete, un demonio inmortal que disfruta desollando a sus víctimas. Y no sé a vosotros, pero a mí solo con esto me ha ganado. Mezen el Ariete es un torturador al servicio del imperio que se justifica a sí mismo diciéndose que todas las barbaridades que ha cometido han sido por un bien mayor. Pero un día conoce a Nara, una huérfana que no lo trata como al monstruo que él cree ser.

Cementerio de animales (Stephen King)

Ya, ya sé que este tendría que haberlo leído, pero uno no puede estar a todo y espero ponerle remedio antes de que termine el año. Dicen los fans, los lectores constantes de King, que Cementerio de animales es uno de los mejores libros del escritor de Maine, y que su final es lo más aterrador que han leído. Vamos, que hay que leerlo. No he visto la película y no pienso hacerlo hasta que lea novela para ver si realmente me sorprende tanto como debería.

"Louis lo había comprobado: el gato estaba muerto, y por eso lo había enterrado. Aun así, incomprensiblemente, el gato había vuelto a casa". Esto es lo primero que uno lee en la sinopsis del libro: un gato que muere y que resucita, y que vuelve a casa con cara de pocos amigos. Y un cementerio de animales que esconde un poder maligno. Ahora que lo pienso, no sé cómo demonios he conseguido no leer este libro aún. Quiero leerlo ya.


Y hasta aquí mis intenciones lectoras para lo que queda de 2022. ¿Os interesan alguno en concreto? ¿Me recomendáis algún otro libro? Os leo.


Entradas relacionadas:

- Reseña de Joyland (Stephen King).

- Reseña de La Tienda (Stephen King).

- Reseña de Un poco de odio (Joe Abercrombie).

- Reseña de El Problema de la Paz (Joe Abercrombie).

martes, 5 de abril de 2022

El Problema de la Paz, de Joe Abercrombie

¿Os acordáis de eso que suelen decir los futbolistas cuando hablan de Messi y Cristiano? Ya sabéis lo pesados que se ponen con eso de que han tenido mucha suerte por coincidir con jugadores irrepetibles como estos dos, porque han podido jugar con ellos durante sus mejores años y bla, bla, bla. Tranquilos, no me voy a meter en debates futbolísticos con los que perdería mis cientos de lectores diarios (ejem), así que no cerréis vuestro navegador todavía. Pero el caso es que algo así sentí cuando terminé de leer El Problema de la Paz. Porque Joe Abercrombie está en sus mejores años, es un genio y los lectores tenemos la fortuna y el privilegio de poder disfrutarlo. 

Sinopsis de El Problema de la Paz

A pesar de los reveses sufridos, no hay nada que se interponga en el camino de Savine dan Glokta, en el pasado la inversora más poderosa de Adua, cuando ha puesto su ambición en un objetivo.

Para héroes como Leo dan Brock y Stour Ocaso la paz no es más que un inconveniente que debe remediarse cuanto antes. Pero primero hay que alimentar agravios y reunir aliados. Entre tanto, Rikke tiene que dominar el ojo largo... antes de que su poder acabe con ella.

En todos los sectores de la sociedad anida el descontento. Los Rompedores aún acechan en la clandestinidad, tramando planes para llevar a cabo el Gran Cambio que por fin libere al pueblo, mientras los nobles descontentos tratan de aumentar su influencia y sus prebendas.

Orso intenta hallar un camino seguro en el laberinto de cuchillos que es la política, pero sus deudas y sus enemigos no dejan de aumentar.

Mi opinión de El Problema de la Paz

Con El Problema de la Paz Joe Abercromble lo ha vuelto a hacer: personajes redondos que van evolucionando, muchísima sangre, giros inesperados y magníficos diálogos. En realidad es la misma fórmula de siempre, con ese tono irónico y ese humor sarcástico que tanto nos gustan, pero esta vez algunos pasajes me han parecido especialmente duros incluso para tratarse del libro de un tipo que suele lograr que torturadores y asesinos nos caigan bien. Y supongo que esto es mucho decir. 

Y es que El Problema de la Paz es una lectura que requiere de un estómago sólido en algunas partes, pero que también nos hace reflexionar sobre diversos aspectos de la vida: el orgullo, la ambición, la guerra, los grandes ideales, las revoluciones. ¿Merecen la pena? La novela de Abercrombie no es solo una lectura adictiva y divertida, sino que además nos da unas cuantas lecciones que vale la pena aprender.


"El bien y el mal no son tan fáciles de distinguir como parece -replicó Vick-. La cuestión es sobre todo desde dónde los miras".
 

Como ya sabréis, El Problema de la Paz es la segunda parte de la trilogía La Era de la Locura. Si en Un Poco de Odio (mi reseña) conocíamos a la nueva generación de personajes del Círculo del Mundo, en esta segunda entrega asistimos a la evolución de todos ellos y a una trama que avanza inexorablemente hacia la guerra.

Volveremos a seguir los pasos de Leo dan Brock, Orso, Rikke, Savine y Stour Ocaso, pero esta vez la nueva generación de personajes tiene pasado, heridas y traumas que han sufrido durante la primera parte de la trilogía. Y claro, esto hace nuestros protagonistas sean cada vez más interesantes y complejos. Como siempre, Abercrombie hace un trabajo magnífico con sus personajes.

Heridas que no sanan y giros inesperados


Quizá por eso El Problema de la Paz me haya gustado más que Un poco de odio: porque ya hay una trayectoria y un pasado que marca. Aquí las heridas duelen y no se curan, tanto las físicas como las emocionales. Algunos sufren porque su pierna no termina de sanar y otros porque el amor de su vida los rechazó. Porque esto es grimdark, fantasía oscura y Joe Abercrombie. Las cosas no suelen mejorar y cuando lo hacen no duran demasiado. 

Además tenemos unas cuantas sorpresas y giros finales que somos incapaces de ver, y eso que el escritor de Lancaster hace lo mismo en todas sus novelas. Me refiero a eso de sorprender con el final, a dar un giro que nos deja con la boca abierta. Ya lo hizo en Los Héroes, en la trilogía del Mar Quebrado, en Un poco de odio. Y ahora lo ha vuelto a lograr.

La trama principal del libro consiste en una reordenación de fichas. En Un poco de odio pasaron cosas terribles, hubo sorpresas y disgustos, y ahora los personajes se van situando en el bando que les corresponde, pues las condiciones y las posibilidades han cambiado. Digamos que ha habido un nuevo reparto de cartas y está por ver lo que hace cada uno con las que le han tocado. Por su parte, los Rompedores continúan acechando en la sombra y tienen algunos capítulos de protagonismo, pero no demasiados.


"Forma parte de la naturaleza de los hombres, y sobre todo de los ambiciosos, ser infelices".
 

El Problema de la Paz tiene menos revolución industrial y más intrigas, traiciones y alianzas en las altas esferas. Es divertido leer cómo todo avanza de manera ridícula hacia el desastre hasta que llegamos a un último tercio de libro que nos deja sin aliento. Aquí la sangre y la crudeza alcanzan cotas pocas veces leídas por un servidor, y eso que no me distingo por leer novelas románticas.

A falta de terminar de leer la tercera entrega me atrevo a señalar que Abercrombie ha conseguido que esta nueva trilogía sea más entretenida y enganche aún más que algunas de sus anteriores novelas. Por ejemplo, La trilogía de La Primera Ley fue una sorpresa y era genial porque tenía personajes como Logen, Glokta, Jezal, Bayaz o el Sabueso. Personajes irrepetibles, grandes leyendas y complejos como nadie. Pero se ha solido decir que los tres primeros libros del autor inglés son de ritmo lento. 


"Había orgullo cívico en los ciudadanos de la poderosa Adua, la Ciudad de las Torres Blancas, pues nadie respiraba unos vapores tan densos ni bebía un agua tan sucia como ellos, ni pagaba tanto por unas habitaciones tan pequeñas".

 

Bueno, pues eso no sucede en la trilogía de La Era de la Locura: hay más acción, más conflicto, más traiciones, más sexo explícito y los personajes siguen siendo tan interesantes como siempre. Incluso se abordan temas como la homosexualidad, que no recuerdo haber leído antes en un libro de Abercrombie. Quizá podría decirse que el escritor de Lancaster ha hecho buena esa frase de Terry Prachett que decía que "el progreso solo significa que las cosas malas suceden más deprisa". En esta nueva trilogía todo sucede más deprisa, tanto las cosas malas como las peores.

En fin, que El Problema de la Paz es otra gran novela de Joe Abercrombie, y van unas cuantas. Todo queda dispuesto para La Sabiduría de las Multitudes, donde veremos si por fin llega el gran cambio que quieren impulsar los Rompedores.

Cinco bigotes para El Problema de la Paz.





Entradas relacionadas:





miércoles, 23 de marzo de 2022

Los mejores guerreros de Joe Abercrombie

Hace unos días el escritor Juan Gómez-Jurado publicaba un tweet en el que decía algo así como "ha vuelto dios". El tweet mostraba una foto de La Sabiduría de las Multitudes, la tercera parte de la trilogía La Era de la Locura de Joe Abercrombie. Le respondí que sí, que el escritor inglés es el mejor, a lo que otro tuitero objetó que tanto como el mejor no es, pues Sanderson está un escalón por encima. 

Bueno, ya sabéis que a mí Sanderson también me gusta, pero ahora mismo estoy leyendo El Problema de la Paz y tengo que reconocer que me divierto más con Abercrombie. Cuestión de gustos, supongo. Su tono pesimista y sarcástico, su humor y sobre todo sus personajes no tienen parangón. He descubierto que soy más de grimdark, ese tipo de fantasía realista, pesimista, cruda y sangrienta que desmitifica la épica. Y esto es justo todo lo que me ofrece el bueno de Abercrombie. Todo esto y los mejores personajes que he conocido jamás, claro. Por eso devoré Un poco de odio (mi reseña) y por eso El Problema de la Paz me tiene tan enganchado. Así que como digo, Abercrombie crea personajes como nadie, pues consigue que empaticemos con ellos aunque sean asesinos o torturadores. Todo suele depender del punto de vista. 

El caso es que en un mundo tan violento como el de Abercrombie abundan los guerreros, y el otro día, leyendo una escena de El Problema de la Paz, me pregunté cuál de ellos era el mejor de todos. ¿Quién es el mejor guerrero de todo el universo Abercrombie?, pensé. No tuve problema para decidir el primer puesto, y supongo que todo el que haya leído a Abercrombie lo tiene claro. Y si alguien tiene dudas me lo puede decir a la cara en los comentarios 😆 

Pero ¿quiénes son los cinco mejores guerreros que ha creado el autor de Lancaster en sus libros? Ojo, que aquí ya puede haber más debate. Me he frotado el bigote de lo lindo, le he estado dando vueltas al asunto y ya lo tengo claro. Os dejo mi particular ranking de mejores guerreros de Joe Abercrombie.

5 - Gunnar Broad

Gunnar Broad es un tipo que tiene dos caras. Su intención es no crear problemas, pues se lo ha prometido a su mujer y quiere mantener a salvo a su familia como sea. No es mala persona, pero lo que mejor se le da es pelear. Y no es solo que sea lo que mejor hace, sino que disfruta haciéndolo aunque él mismo se intente convencer de lo contrario. Y es que en el fondo Gunnar Broad sabe que disfruta con la violencia. Cuando se quita las gafas es momento de salir corriendo porque este tipo es capaz de cometer cualquier barbaridad. Tiene un puesto en este privilegiado ranking porque es sin duda uno de los personajes más peligrosos de las novelas de Abercrombie.

4 - Caul Escalofríos

Es una de las leyendas del norte, y después de Nueve el Sanguinario quizá haya sido el personaje más temido del Círculo del Mundo. Tiene un ojo de cristal y su voz suena como un susurro amenazante. Vamos, que es un chungo y por eso su apodo Escalofríos le viene como anillo al dedo. Todo hombre que valore su vida se aleja cuando Escalofríos aparece.

Escalofríos es un tipo inteligente. En su día quiso vengarse de Logen Nuevededos, pues responsabilizaba a éste de la muerte de su familia. Sin embargo, tuvo el criterio suficiente para percatarse de que aquel enemigo era quizá el único que le venía demasiado grande, por lo que nunca fue capaz de completar su venganza.

En cualquier caso, Escalofríos es un gran guerrero y un gran asesino, como ha demostrado más de una vez. Tiene un papel decisivo en Los Héroes. En la última trilogía, a pesar de ser ya una vieja gloria, sigue comportándose como un asesino de lo más eficaz.

3 - Dow el Negro

Otro guerrero norteño de armas tomar. Formaba parte de aquel grupo de legendarios guerreros que lideraba Logen Nuevededos: Sabueso, Tresárboles, Tul Duru, Hosco Harding y el propio Dow el Negro. Eran grandes leyendas lideradas por la mayor leyenda de la historia del Círculo del Mundo, pero Dow el Negro era un tipo ambicioso y aprovechó su momento.

Ha demostrado ser un gran luchador y tuvo su momento de gloria liderando al Norte contra la Unión. Es despiadado, feroz y violento. Ahora que lo pienso, Stour Ocaso me recuerda bastante a él. 

2 - Bremer dan Gorst

Uno de los mejores personajes de las novelas de Joe Abercrombie. Es de largo el mejor guerrero de la Unión, y si fuera un norteño sería una leyenda y se cantarían canciones sobre él. Luchó contra Jezal en la final del torneo de esgrima y perdió, pero debería haber ganado de manera incontestable. En Los Héroes demostró que él solito es capaz de encargarse de un batallón de enemigos.

Sin embargo, todo lo que Gorst tiene de gran guerrero lo tiene también de pobre hombre. A pesar de ser un tipo enorme, su voz es posiblemente la más aguda de todo el Círculo del Mundo, lo que lo convierte a menudo en un personaje ridículo. Quizá por eso, y por sus complejos y por la injusta derrota que sufrió ante Jezal, no disfruta precisamente de la vida y solo es feliz matando en una batalla.

Gorst es un desgraciado pero es el mejor guerrero de la Unión.

1 - Logen Nuevededos: el Sanguinario

Palabras mayores. El mayor guerrero que ha creado Joe Abercrombie. Un mito, una leyenda. Las nuevas generaciones de guerreros quieren ser como él y matar como él lo hacía. Y claro, esto es imposible. Y es que solo existe un Nueve el Sanguinario. Logen terminó invicto todos sus duelos en el círculo, mató a incontables enemigos y amigos, asesinó a niños, a grandes guerreros, a todo lo que se le puso delante. Incluso venció a un monstruo como Fenris el Temible cuando parecía imposible.

Lo mejor de todo es que Abercrombie consigue que veamos a Logen como una especie de bonachón, un tipo que no parece precisamente mala persona. Logen a menudo se encoge de hombros y dice que hay que ser realista. Tiene una visión práctica de la vida y suele soltar frases de esas que valdría la pena subrayar. Cuando le preguntan cómo ha conseguido ganar siempre se limita a afirmar que en gran parte es gracias a que ha tenido suerte.

Pero si Logen se ha ganado el apodo El Sanguinario es por algo. Cuando entra en modo el berserker, Logen Nuevededos se transforma y se convierte en el mayor asesino que ha existido jamás. Y entonces es un tipo despiadado e invencible. ¿Os acordáis de William Munny en Sin Perdón? Ya sabéis, ese personaje interpretado por Clint Eastwood. Wiliam Munny, el asesino de niños, el violador de mujeres (qué gran final tiene esta película). Un tipo tranquilo que se transformaba en el asesino más cruel del oeste cuando bebía. Bueno, pues Logen es algo parecido. El propio Abercrombie ha reconocido más de una vez que Sin Perdón es probablemente la película que más influencia ha tenido en sus libros. 

Logen Nuevededos es el mejor guerrero de Joe Abercrombie.


Entradas relacionadas:

- Reseña: Un poco de odio (Joe Abercrombie)

- Por qué leer a Joe Abercrombie

- Las mejores novelas de fantasía épica

viernes, 4 de marzo de 2022

Un poco de odio (Joe Abercrombie)

Joe Abercrombie lo ha vuelto a hacer
. Mientras leía Un poco de odio me alisaba el bigote, lo cogía entre el ídice y el pulgar, le daba vueltas y después lo volvía a dejar como estaba. Repetía la operación una y otra vez. Y claro, mi mejor arma de seducción no quedaba como al principio. En fin, es lo que tiene leer al escritor inglés: siempre me revoluciona el bigote, y esto solo me sucede con las mejores lecturas. Con Un poco de odio lo he pasado en grande, así que podéis imaginaros el estado de mi bigote.

Un poco de odio es la primera parte de la trilogía La era de la locura. Treinta años después de lo sucedido en la trilogía de La Primera Ley el mundo está cambiando. Ha llegado la industrialización, y las desigualdades se acentúan. Explotación laboral, miseria, hambre. Entre los obreros se habla del gran cambio, y entre propietarios y nobles las palabras son progreso y oportunidades. En este mundo a caballo entre el cambio y las viejas costumbres norteñas seguiremos los pasos de los descendientes de los protagonistas de La Primera Ley: Savine dan Glokta, Rikke, el príncipe Orso, Leo dan Brock y Stour Ocaso. También tendrán su hueco algunos viejos conocidos, ahora envejecidos y con otra perspectiva vital, y algún nuevo e interesantísimo personaje.

Revolución industrial y guerra en el norte


Uno de los principales focos de conflicto lo tenemos en Valbeck, una gran ciudad que está cambiando el mundo demasiado rápido. Abundan las fábricas, el hollín y el hambre. Todos quieren trabajar en la gran ciudad pero pocos consiguen vivir dignamente. Las jornadas son eternas y las condiciones laborales son criminales, y los niños trabajan explotados y los obreros sufren accidentes laborales. Duermen seis o siete personas en una habitación. Lo llaman progreso porque se produce más rápido, pero el pueblo está cansado. 

La situación genera un descontento que se canaliza a través de Los Rompedores, el grupo que pretende impulsar una revolución que traiga el Gran Cambio. Y por supuesto, la revuelta termina estallando. Asistiremos entonces a una parte del libro que me dejó sin aliento. Por todo lo que sucede y por la crudeza de lo que pasa. No pude parar de leer hasta que terminé esa parte del libro, y entonces necesité un rato para digerirlo, pues el ritmo es vertiginoso. Joe Abercrombie utiliza aquí una manera de narrar que ya vimos en Los Héroes, siguiendo el punto de vista de un personaje hasta que se enfrenta con otro. Y entonces el punto de vista pasa a ser el del nuevo personaje. Da la sensación de estar viendo una película.

El otro conflicto lo tenemos en Angland, territorio que Stour Ocaso, sobrino de Calder el negro, quiere recuperar para los norteños. Pero Leo dan Brock también quiere ser un héroe, y tratará de defender el norte con uñas y dientes para que su nombre quede escrito junto a los de los grandes guerreros de la historia.

Joe Abercrombie y su humor sarcástico


Lo que más me ha gustado de Un poco de odio es el tono de Abercrombie. Me encanta su humor sarcástico y cómo ridiculiza a los personajes. Y ojo, porque aquí hay para todos: el séquito de guerreros que acompaña a Stour Ocaso, que desean parecer gente ruda y dura, pero que percibimos como niñatos con ínfulas; el propio sobrino de Calder diciendo que quiere ser como Nueve el Sanguinario y que, aunque puede ser un buen guerrero, todos sabemos que solo existe y existirá un único Logen Nuevededos; los propietarios de las fábricas hablando de progreso mientras están explotando laboralmente a niños porque es más rentable; algunos revolucionarios, que hablan del gran cambio pero se dedican a destruir, quemar y asesinar. Etcétera. La ironía y las contradicciones de la vida están en el libro todo el tiempo, lo que hace que sea un disfrute continuo leer sus páginas.

Todo esto lo percibimos a través de los diálogos, uno de los puntos fuertes del escritor inglés. Recuerdo a Abercrombie afirmar en una entrevista que suele disfrutar más escribiendo diálogos que escenas de acción. Y eso que las batallas del autor inglés son geniales, pero sus diálogos son todavía mejores. Tienen humor, verdades crudas y frases que vale la pena recordar. Como siempre me pasa con este escritor, no he podido evitar subrayar unas cuantas.

El otro punto fuerte de Un poco de odio son los personajes. Y es que Joe Abercrombie vuelve a destacar en este apartado. Hay viejos conocidos como Glokta, el Sabueso, Jezal, Calder y Scale,  Finree, Caul Escalofríos, Trébol y Wonderful. Es muy interesante ver la evolución que han tenido todos ellos después de treinta años. Y claro, el libro se disfruta más si previamente se ha leído la trilogía de La Primera Ley y algún otro libro como Los Héroes, pero no es imprescindible haberlo hecho. Abercrombie va explicando y recordando lo que el lector necesita saber para entenderlo todo.

Una nueva generación de protagonistas


En Un poco de Odio los protagonistas son los descendientes de esos viejos conocidos: Savine, la hija de Glokta, una mujer rica cuyo objetivo parece ser ganar dinero sin límite; Rikke, la hija del Sabueso, una joven que ha sido bendecida con el ojo largo, una especie de don que le permite ver el futuro; Orso, el príncipe heredero del Rey Jezal, cuya reputación es la de un borracho mujeriego; Stour Ocaso, el hijo de Scale que quiere ser como Nueve el Sanguinario; y Leo dan Brock, el joven león, un impetuoso guerrero que desea ser recordado como un héroe. Son todos tan interesantes que no podría decantarme por uno solo. ¿Mis favoritos? Savine, Orso y Stour Ocaso.

Pero me dejo un par de nuevos personajes que también me han encantado. Toro Broad, un tipo impulsivo que impone porque sabe luchar como nadie. Pero como pierde los papeles con facilidad, ha tenido más problemas de los que le gustaría. Y luego está Vick, uno de los mejores personajes de la novela. Es una chica que sufrió mucho en los campos y que parece capaz de cualquier cosa con tal de que sus condiciones de vida mejoren.

Como decía, la novela toca temas como la industrialización y las desigualdades que genera el progreso. Como dijo Terry Prachett y como se cita en Un poco de odio, "el progreso solo significa que las cosas malas suceden más deprisa". Esta idea está en la novela todo el tiempo. Abercrombie se declara fanático de la industrialización, y es llamativo lo bien que encaja un período tan avanzado en un mundo fantástico en el que también hay guerreros norteños y algún que otro mago.

También se toca el tema del fanatismo. Y aquí no se salva nadie. Abercrombie no se corta a la hora de poner de relieve las desigualdades y la miseria que provocó la industrialización, pero también es muy crítico con los revolucionarios fanáticos que desean quemar en la hoguera a cualquiera que se ponga delante, sea quien sea. Lo curioso es que los que terminan saliendo peor parados son los razonables, los dialogantes. Porque parece que en un mundo de extremos lo más peligroso es ser equilibrado.

La importancia de los personajes femeninos


Otro aspecto a destacar es el papel de los personajes femeninos en la novela. Si echamos un vistazo a los personajes de la trilogía de La Primera Ley veremos que las mujeres escaseaban. El propio Abercrombie lo admitió, y no tardó en corregir esto en sus siguientes novelas. En La Mejor Venganza la protagonista era una mujer, Monza Murcatto, igual que Espina Bathu lo era en Medio Mundo, la segunda parte de la trilogía del Mar Quebrado. Bueno, pues esta vez los personajes femeninos son decisivos y además son interesantísimos. Que al final, con todos los respetos, se trata de crear buenos personajes, sean del género que sean.

En Un poco de odio tenemos a Savine dan Glokta, uno de mis favoritos. Empieza la novela descrita como una mujer intocable que parece estar por encima del resto de los mortales. Pero su evolución es genial. También está Rikke, que tiene el don del ojo largo y cuyo papel será decisivo en la batalla que se libra en el norte. Luego está Liddy, la mujer de Toro Broad. Gracias a su inteligencia su familia parece por fin avanzar por el buen camino. Y no puedo olvidarme de Vick, una inquisidora que se convence a sí misma de que ella es dura y fría, porque lo ha pasado realmente mal en los campos.
 
Lo que está claro es que Un poco de odio es Abercrombie en estado puro, y lo es también en la manera de tratar la violencia y los duelos. El escritor inglés no se corta un pelo, aunque sí corta unos cuantos miembros en las batallas de su libro. Hay sangre, cráneos aplastados y lo que sea menester. Y como siempre, desmitifica a los guerreros legendarios, porque la realidad es la que es. ¿Quién termina venciendo? ¿El mejor guerrero o el que aprovecha mejor su momento? Si habéis leído algo de Abercrombie ya conocéis la respuesta.

En fin, que Un poco de odio me ha encantado. Tiene todo lo bueno de los libros de Abercrombie: personajes redondos, diálogos interesantísimos y buenas cantidades de sangre. Pero me ha enganchado más aún que otros de sus libros porque tiene más acción y porque me ha encantado cómo trata el tema de la industrialización. La primera parte de la trilogía La era de la locura merece mucho la pena.

Cinco bigotazos para Un poco de odio.




Entradas relacionadas:




miércoles, 9 de febrero de 2022

Las mejores novelas de fantasía épica

Tengo un amigo que no lee una novela ni aunque le amenacen con un cuchillo. Aun así, a veces le hablo de libros para intentar darle envidia (y para tocar los c..., claro), pero él suele arrugar el gesto y responderme con un:  ¿Hay peli? ¿Entonces, para qué leer el libro? Y como me tiene hasta las narices, mi respuesta se suele limitar a un escueto "no es lo mismo", mientras niego con la cabeza y me acaricio mi tupido bigote con toda la elegancia de la que soy capaz.

"En fin", suelo decir suspirando y encogiéndome de hombros.

Pero últimamente ha debido de pasarle algo raro porque le ha picado el gusanillo, y el otro día me preguntó qué novelas debería leer. ¿Qué género te gusta?, le pregunté dando vueltas a la cucharilla de mi café. Fantasía, me dijo sin titubear. E inmediatamente acudieron a mi mente una serie de títulos. Y es curioso, porque pensé que iba a tener más dudas, pero lo cierto es que no tuve que pensarlo demasiado. 

A mi amigo le gustan las batallas, la acción, los personajes con carisma, las aventuras, las sorpresas, los mundos fantásticos. O sea, le gusta lo que a todos: que le cuenten una historia fascinante. Pues bien, hoy os hablo de las cinco mejores novelas de fantasía que he leído. Seguro que os gustarán.

5 - El Nombre del Viento (Patrick Rothfuss): la joya del escritor que no escribe

Patrick Rothfuss ha tenido éxito a pesar de ser un escritor que no escribe. En serio. Su novela de más éxito se publicó en 2007 y es la primera parte de una trilogía. Lo que significa, como habréis podido adivinar, que es la primera parte de un total de tres libros. Y repito: El nombre del viento se publicó en 2007. O sea, que si mis esmerados cálculos no fallan han pasado ya... 

¡Quince años!

Además de entrar en depresión por darme cuenta de lo viejo que me estoy haciendo, me pregunto cómo demonios consigue un escritor no terminar una trilogía en quince años. Y seguir teniendo tanto éxito. Bueno, pues lo puede lograr porque El nombre del Viento es una genialidad.

Recuerdo perfectamente cuando lo leí. Era un joven deportista, ágil, campechano, con más pelo en la cabeza y sin un pelo en el bigote. Mis padres habían viajado a Madrid unos días y cuando volvieron me trajeron un regalito. Menudo detallazo, porque ese regalito fue nada más y nada menos que El nombre del viento. Les habían dicho que me gustaría. Y acertaron.

Me fascinó la manera de narrar de Rothfuss, su prosa, lo cuidado que estaba todo. Pero sobre todo, que se centraba en un personaje con un pasado, en su dolor, en sus problemas. Aquello era fantasía de la buena, pero por encima de todo había un personaje que te contaba su vida en primera persona. Un tabernero que, al parecer, había sido un gran héroe. Kvothe contaría su historia en tres días, y por eso Rothfuss prometió que sería capaz de escribir tres libros. Seguimos esperando, pero se rumorea que el tercero saldrá este mismo año. Veremos.

4 - Tormenta de Espadas (George R. R. Martin): el mejor de Canción de Hielo y Fuego

Mi amigo se va a leer toda la saga Canción de Hielo y Fuego pero él todavía no lo sabe. Para eso necesita leer este libro, Tormenta de Espadas, que es el mejor de todos. Y ojito, porque al ritmo que va Martin lo mismo a mi amigo le sucede como a todos: que se lee todo lo publicado de la saga y queda a la espera de que las musas del barbudo hagan acto de presencia.

Soy de los que leyeron Canción de Hielo y Fuego antes de que la serie de HBO triunfara. Por aquel entonces yo no había leído tanta fantasía, El Señor de los Anillos y poco más. Y la verdad es que flipé con esta saga.

Cada capítulo era desde el punto de vista de un personaje, los malos no eran tan malos y los buenos tampoco eran seres de luz. Canción de Hielo y Fuego se alejaba del blanco o negro de El Señor de los Anillos y daba aire fresco a la fantasía. En realidad, la obra de Martin era un culebrón fantástico lleno de personajes y tramas sin terminar, pero aquello enganchaba tanto que el final de las tramas no parecían importar tanto. La saga te atrapaba gracias a sus personajes y a que cualquiera podía morir. Y si no, que se lo pregunten al bueno de Ned Stark.

Tormenta de espadas es el libro que más me ha gustado porque contiene algunas de las escenas más memorables de todo Canción de Hielo y Fuego. Martin es lento escribiendo pero hay que reconocer que es muy bueno. Hay que leerle.

3 - El Último Argumento de los Reyes (Joe Abercrombie): la tercera parte de la trilogía La Primera Ley

Joe Abercrombie es uno de mis escritores favoritos. Ya os conté en otro artículo por qué hay que leer al autor de Lancaster: básicamente, porque es un genio. Crea personajes como nadie, su fantasía es oscura y pesimista pero con un toque de humor cínico, y en cada página encontramos frases lapidarias que valdría la pena subrayar. Da gusto perderse en su mundo, sobre todo porque empatizamos con torturadores, bárbaros asesinos y demás calaña. Son gentuza que mola.

El Último Argumento de los Reyes no es el mejor libro de Joe Abercrombie, pero sí tiene la mejor pelea que he leído jamás. Y esto es mucho decir. Digamos que la trilogía nos va preparando para ese enfrentamiento, para ese momento épico sin precedentes. La expectación es máxima. Dos guerreros sin parangón, dos leyendas que no tienen rival, se enfrentan por fin. El duelo os dejará sin aliento y podréis leeros cincuenta páginas sin pestañear. Yo casi me paso de parada de tren.

Mi amigo tampoco sabe que se va a leer esta trilogía, pero lo va a hacer, porque cuando lea el primero seguro que le pica el gusanillo y sigue. La trilogía de La primera ley merece la pena para conocer la fantasía oscura de Joe Abercrombie y sus personajes más importantes: Logen, Glokta, Jezal, Bayaz... Una maravilla.


2 - El Imperio Final (Brandon Sanderson): magia con manual de instrucciones

Brandon Sanderson es lo opuesto a Patrick Rothfuss. No porque escriba un género diferente, sino simplemente porque escribe. Escribe mucho. El escritor estadounidense produce sin parar y sus novelas de El Archivo de las Tormentas suelen tener unas 1400 páginas cada una. Casi nada. Y tengo que deciros que estamos de enhorabuena, porque además de escribir mucho lo hace muy bien. Me costó dar una oportunidad a Brandon Sanderson, pero hace poco os contaba que leí la trilogía Nacidos de la Bruma y fue un descubrimiento. 

El Imperio Final es el primero de esta trilogía, y la verdad es que incluso podría ser un tomo único. Tenemos un mundo en el que un Lord Legislador ha gobernado con mano de hierro durante mil años. Los skaa son la clase más baja y han sido oprimidos durante todo ese tiempo por esta especie de dios tirano. En ese mundo en el que cae ceniza y la bruma sale por las noches existe la alomancia, una magia que consiste en beberse un metal y tener poderes como más fuerza, capacidad para empujar metales, aplacar emociones... Tenemos todo un catálogo de poderes, y las reglas de esta magia tan desarrollada las encontraréis al final del libro, por si tenéis dudas. Y es que Sanderson no suele dejar cabos sueltos. Su magia tiene unas normas tan definidas que termina pareciendo una ciencia. Y esto es admirable.

Pero además de su mundo y su magia, Sanderson nos ofrece una trama que engancha desde el principio. Quizá no sea la historia más original del mundo, pero tal y como nos la narra el escritor estadounidense, y con los personajes que desarrolla, la bebemos. Kelsier, el superviviente, quiere derrocar al Lord Legislador y liberar por fin a los skaa. Para lograrlo ha formado una especie de banda de ladrones alománticos y ha descubierto a Vin, una joven nacida de la bruma que promete maneras (o sea, que puede quemar cualquier metal). La banda de Kelsier se dedica a dar golpes en las casas de aristócratas importantes. La idea es conseguir que se terminen enfrentando entre ellos y tener una oportunidad para acabar con el Lord Legislador.

Pocos libros me han enganchado como El Imperio Final.

1 - Los Héroes (Joe Abercrombie): una batalla de tres días durante casi novecientas páginas

Este libro es una genialidad. Es verdad que de fantasía tiene poco, pero es de lo más épico que podéis leer. No encontraréis magia en él (bueno, ahora que lo recuerdo sí, pero muy muy muy poquita), pero sí leeréis mamporros sin parar. Y sangre, y muerte, y miembros cortados. Y veréis, con toda la maestría que maneja Abercrombie, que la vida pende de un hilo todo el tiempo. Que no hay nada de épico en matar a alguien, que la guerra da miedo y que es lo más inútil que puede hacer el ser humano.


Descubriréis todo esto a través de una batalla de tres días. Los Héroes nos pone en la piel de varios personajes interesantísimos: un norteño veterano de guerra cansado de luchar, un joven que busca la gloria en el campo de batalla para ser una leyenda como su padre, un guerrero que lucha como nadie pero que odia vivir, una mujer ambiciosa y manipuladora, capaz de todo por llegar a lo más alto. El libro solo nos narra tres días de guerra, pero cuando lo terminéis tendréis la sensación de haber estado en una batalla mucho más larga.

Los héroes es genial por muchas cosas: su humor sarcástico, sus frases lapidarias, sus personajes. Las batallas enganchan y os darán la continua sensación de que el personaje al que estáis siguiendo puede morir en cualquier instante. Y el final está muy bien. Quizá os sorprenda, pero cuando suceda os daréis cuenta de que todo encaja.

Los Héroes es la desmitificación de la guerra.

viernes, 4 de febrero de 2022

La Tienda: Stephen King en estado puro

Recuerdo a Stephen King decir que lo importante de una novela es su desarrollo más que el final. Que lo que cuenta, lo relevante, es lo que te hace sentir durante el viaje. No sé si sus palabras fueron exactamente esas, pero sí fue esa una de las ideas que transmitió en una charla que dio junto a su buen amigo George R. R. Martin. Que por cierto, si os interesa (y os la recomiendo) está en Youtube. Bueno, pues el caso es que esto que dijo Stephen King fue lo primero que me vino a la cabeza cuando terminé de leer La Tienda. Y ojo, que estoy bastante de acuerdo con King. Pero La Tienda, que es un gran libro con un gran desarrollo y cuya lectura he disfrutado como un enano... Bueno, digamos que tiene un final que no está a la altura del resto de la obra.

Con todo, es una novela que merece la pena, pues el de Maine vuelve a demostrar que es un genio. El libro tiene nada menos que 950 páginas y aun así el interés no decae en ningún momento. ¿Hay terror? Bueno, no mucho. Pero sobre todo, La Tienda provoca sensaciones incómodas a través de unos personajes que se desarrollan con maestría. Os cuento.

La Tienda: un argumento que engancha desde el principio


La Tienda (1991) tiene un argumento que llama la atención desde el principio. El señor Leland Gaunt ha decido abrir una nueva tienda en el pueblo ficticio de Castle Rock. Por si os suena, es el mismo pueblo en el que Cujo, aquel perrillo entrañable, se pilló un cabreo de los gordos. El caso es que la nueva tienda del pueblo se llama Cosas Necesarias (el nombre no podía ser más puñetero) y Leland Gaunt no es el típico vendedor al uso. Digamos que su manera de proceder es... Peculiar. Es capaz de engatusar a cualquiera que se detenga un segundo a ver el escaparate, pues siempre tiene algún producto que fascina al comprador. En realidad, ese producto puede ser la mayor chorrada del mundo, pero Leland Gaunt conoce el punto débil de cada cliente: un cromo de béisbol, unas gafas de sol de Elvis, una caña de pescar, la cola de un zorro (sí, habéis leído bien). Como veis, son todas ellas cosas imprescindibles en la vida de cualquier ser humano, y por eso los habitantes de Castle Rock están dispuestos a hacer cualquier locura con tal de obtenerlas.


Y es que Gaunt no vende sus priductos por un precio y ya está. Lo que hace es venderlos baratísimos y a cambio el comprador tendrá que gastar a un vecino la broma que le indique el vendedor. Y como os podéis imaginar, la palabra broma se queda bastante corta para entender de qué va el asunto, porque lo que terminan viviendo los habitantes de Castle Rock son auténticas putadas. Parece original, ¿verdad? Pues sí, el argumento está muy bien, pero los personajes son todavía mejores. Empezando por Leland Gaunt.

Leland Gaunt: el vendedor encantador y siniestro


Qué maravilla de personaje es Leland Gaunt. El villano de la novela seguramente sea uno de los mejores personajes creados por Stephen King. Es una delicia cómo lo describe el de Maine, al principio tan encantador, tan atento y generoso. Pero después, a medida que avanzan las páginas, vamos viendo que no es oro todo lo que reluce. Que el tal Gaunt esconde algo y que es un tipo siniestro. Lo mismo luce una sonrisa tierna y encantadora que una mirada aterradora y cruel. Sabe cómo tratar a cada persona, con mano dura o con dulzura según haga falta.

King nos va dando pistas evidentes de que el nuevo emprendedor de Castle Rock no es una persona normal y corriente. Por ejemplo, cada persona que visita a Gaunt le ve los ojos de un color diferente: azules, negros, verdes... Es genial cómo solo con este detalle Stephen King nos hace ver que estamos ante un ser sobrenatural. Pero además está la sensación que transmite Leland Gaunt cuando toca a las personas. Él puede parecer todo lo encantador que quiera pero la realidad está ahí. Por eso cuando toca a sus clientes éstos sienten asco y náuseas a niveles desconocidos hasta ese momento. A partir de ahí los compradores evitan con todas sus fuerzas tocar al señor Gaunt. Normal.

El resto de personajes también están trabajados. El protagonista es el comisario Alan, un buen tipo aficionado a la magia que tiene sus propios traumas y que ahora está liado con Polly Chalmers, una mujer que también ha vivido lo suyo. Todos los personajes tienen su pasado oscuro o traumático, sus obsesiones absurdas y sus problemas. Como buen libro de Stephen King, La Tienda no se centra tanto en lo sobrenatural, sino que nos habla de los problemas de los habitantes de un pueblo, de sus traumas y de lo perra que es la vida. Durante las 950 páginas del libro, Stephen King se dedica a desarrollar esto, a que conozcamos las desgracias que le ha tocado vivir a cada personaje. Algunos buenos, otros no tanto, pero todos complejos como la vida misma.

Lo interesante del libro es todo eso y ver la que está a punto de liarse en Castle Rock. El pueblo ya era un volcán a punto de entrar en erupción y el señor Leland Gaunt ha llegado para darle el último empujoncito. Desde el principio respiramos ese ambiente de pueblo en el que las apariencias parecen ser tan importantes. Y tenemos el lío entre los baptistas y los católicos, enemigos acérrimos por motivos religiosos. Como habitualmente, el tema de la religión tiene su sitio en una novela de King. El caso es que los católicos quieren montar una especie de bingo, pero a los baptistas no les parece buena idea. Nada buena. Y además tenemos tiranteces entre algunos habitantes del pueblo, y por supuesto Leland Gaunt sabe todo esto. El misterioso personaje mueve los hilos lo suficiente para que asistamos a algunas escenas macabras y desagradables. Y así, entre una cosa y otra, las páginas van pasando sin perder el menor interés.

La Tienda: crítica brutal a la avaricia y al capitalismo


La Tienda es en realidad una crítica brutal a la avaricia y al capitalismo. A la idea de acumular objetos por el simple hecho de tenerlos, a que a menudo somos esclavos de nuestras pertenencias de manera absurda. El nombre de la tienda de Gaunt ya es una declaración de intenciones. Se llama COSAS NECESARIAS. Así, en mayúsculas. Y enseguida vemos que esa tienda tiene de todo menos cosas necesarias. ¿Hasta dónde serán capaces de llegar esos personajes por conservar esos objetos que en realidad no les sirven para nada? Pues muy lejos, os lo adelanto. Real como la vida misma.

La parte mala del libro es el final. De repente todo parece apresurarse y Stephen King se saca el desenlace de la manga. Sí, el de Maine había plantado algún elemento por ahí, pero no es suficiente para que entendamos el final que nos ofrece. Con todo, el libro merece mucho la pena y si obviamos el final es muy disfrutable. Personajes redondos, escenas grotescas, tensión... Merece la pena.

Cuatro bigotes para La Tienda.